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23 marzo, 2018

Calefacción y salud visual en invierno

Partimos de que los ojos son órganos visuales delicados. Ahora bien, ¿requieren cuidados específicos según las diferentes estaciones del año? Tratándose del invierno, unas medidas de protección básicas y hacer un correcto uso de la calefacción y el aire acondicionado pueden ser unos grandes aliados de nuestros ojos. En definitiva, dado que hay una relación entre el uso de calefacción y salud visual, unas recomendaciones básicas ayudan a conseguir una correcta visión.

Si ha llegado hasta aquí leyendo este artículo quizá sea de los que piensan que el invierno, tratándose de la estación más húmeda del año, con lluvia e incluso nieve, es la estación más favorable para la salud de sus ojos. Sin embargo, es un criterio erróneo.

En invierno, el riesgo de sufrir sequedad lagrimal es más elevado que en el resto de las estaciones del año. Son precisamente factores temporales como la lluvia, las bajas temperaturas y el viento los que provocan la diminución de producción lagrimal. ¿Cuál es el resultado? La sequedad de nuestros ojos, que lleva aparejada la sensación de quemazón, picor o, incluso, una visión borrosa, no nítida.

La sequedad de nuestros ojos lleva aparejada la sensación de quemazón, picor o, incluso, una visión borrosa, no nítida

¿Un factor añadido a la estacionalidad? El uso de la calefacción que, si bien nos aporta una buena sensación de confort, un mal uso puede producir también efectos negativos en la visión, como la sequedad de la que hablamos.

No en vano los colegios de ópticos recuerdan que la calefacción alta y continua evapora sus lágrimas. Por ello, recomiendan regular una temperatura media y ventilar las habitaciones al menos una vez al día, como forma de renovar el aire.

Recomendaciones básicas para proteger nuestros ojos
  • Parpadear con frecuencia: Se trata de la forma más natural y eficaz de lubricar los ojos. Situaciones de la vida diaria, como trabajar frente a una pantalla de ordenador, pueden hacernos olvidar que pestañear no solamente es necesario, sino que, además, debe hacerse con más asiduidad. Con esta práctica estaremos ayudando a estimular la producción lagrimal.

 

  • Uso de gafas homologadas al salir a la calle: Son un elemento importante cuando nos vamos a exponer al sol e imprescindible cuando se practican, por ejemplo, deportes de nieve. El viento frío y las corrientes favorecen la evaporación de la lágrima. En general, cuando nos encontremos en alta montaña o ante mucho viento, unas gafas homologadas son un gran aliado.

 

  • Alimentación sana: El consumo habitual de frutas –como los arándanos-, verduras y alimentos ricos en ácidos grasos y omega3, como es el caso del pescado azul, son una forma saludable de combatir la sequedad ocular. Sin olvidar hidratarse con abundante cantidad de líquidos.

Recuerde siempre controlar la humedad y el nivel de la calefacción, procurando que no esté demasiado alta y que pueda generar un clima inadecuado a su salud

 

  • Contrarrestar la falta de humedad en espacios con calefacción encendida: La sequedad visual puede ser provocada también por un excesivo calor ambiental. Si pasas mucho tiempo en estancias con la calefacción a una alta temperatura, es recomendable usar un humidificador para evitar la irritación –aumentará el grado de humedad y asimismo purificará el aire-. Estos aparatos conseguirán que la humedad se mantenga entre el 35 y 40 %. En el caso de no disponer de ellos, se aconseja poner recipientes abiertos con agua en aquellas estancias donde tengamos los radiadores encendidos.

 

Si a pesar de todas las recomendaciones y cuidados siente sequedad en los ojos –sensación de arenilla, ardor, fatiga ocular…- probablemente deba hacer uso de las lágrimas artificiales varias veces al día para ayudar a la lubricación de tus ojos. Un profesional de la visión puede aconsejarle y recomendarle el tratamiento más idóneo para su caso concreto.

Es obvio que con las temperaturas bajas, la calefacción se mantiene encendida más horas en la vivienda y en el trabajo. Aparte, en el invierno se hace más vida en el interior, con hábitos que incrementan la fatiga visual y la sequedad ocular, como pasar mucho tiempo delante de una pantalla del ordenador, televisión, tablets, etc.

En definitiva, debemos cuidar de los órganos visuales por su delicadeza y por su exposición a las agresiones externas. De hecho, disponen de mecanismos de defensa que les protegen, como son los párpados y las lágrimas.

Pero, como no siempre son suficientes estas medidas para su protección antes condiciones externas –clima- o internas –uso de emisores térmicos a elevadas temperaturas o bombas de calor, por ejemplo- debemos tomarnos muy en serio una serie de medidas cautelares, como las que les hemos ofrecido.

En cualquier caso, recuerde siempre controlar la humedad y el nivel de la calefacción, procurando que no esté demasiado alta y que pueda generar un clima inadecuado a su salud.

Y, por último, el mejor consejo para una mejor visión es el de acudir a un profesional. Si nota que algún síntoma que persiste debe visitar a tu óptico-optometrista y evitar que puedan aparecer afecciones de mayor gravedad.

 

Calefacción y salud visual en invierno

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